
"A la pregunta de por qué necesitamos tan desesperadamente una dosis de alegría artificial se me viene a la cabeza una respuesta obvia: muy poca gente soporta las exigentes expectativas de una sociedad que requiere de cada uno la adecuación a un imposible ideal de perfección. Mi generación ha crecido acribillada por unos mitos culturales y un bombardeo mediático que hemos asimilado desde nuestra más temprana infancia y que nos exhortan a triunfar enseñándonos cómo conseguir el éxito, bien sea en los negocios, en los deportes, en la literatura o en el amor(...)
Nuestra cultura nos ofrece muy poco apoyo para ayudarnos a fracasar con elegancia o con provecho, para enseñarnos a aprender de los errores, para conseguir aceptarnos y querernos, para evolucionar como adultos resistentes a la frustración."
-La Eva Futura-
Lucía Etxebarria
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